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Si, ya sé lo que me vas a decir…

El trabajo, los niños, la compra, llevar el coche al taller, las extraescolares, los deberes, preparar la cena…

 Tareas de casa como la lavadora, preparar ropa de entrenamiento…

¿En serio?

Nos pasamos el día haciendo encajes para para poder llegar a todo, y  voy yo y hablo de TIEMPO, ¡ja!

Bendita palabra…

En el transcurso de esta agitada vida que llevamos, hay unos ”pequeños seres” que habitan en nuestras casas y que nos miran alucinados con sus ojillos cuando les decimos:

Ahora no
Espera un momento que ahora termino
En cuanto acabe la llamada te atiendo
Venga rápido que llegamos tarde…

 

Les arrastramos con nuestro estrés y ellos no entienden nada.

Cuando la falta de tiempo es el problema, tus hijos agradecerán más la calidad que la cantidad.

¡Quédate con eso!

Pero quizá no sea el momento de culpabilizarse ni de lamentarse por ello, sino de buscar soluciones prácticas y reales.

¿Qué podemos hacer cuando nuestro horario y el de nuestros hijos no coinciden más que un pequeño rato al día? Y solo si tenemos suerte.

¿Cómo podemos compensar la falta de tiempo?

Teniendo en cuenta que no es posible cambiar las horas de trabajo ni las responsabilidades de las que hay que hacerse cargo, lo mejor que podemos hacer es hacer pequeños gestos que compensen.

¿DE QUÉ MANERA?

A continuación, te daré algunas ideas:

-Explícales por qué hace falta trabajar: Cuéntale a tu hijo, con palabras adaptadas a su edad, por qué no puedes pasar más tiempo en casa con él, por qué tienes que ir a trabajar, y qué es lo que haces cuando no estás. 

-Disfruta de una comida en familia: Aprovecha la hora de la comida o la cena para charlar y disfrutar de un rato tranquilo con tus hijos. ¡Ah! y no olvides apagar el móvil y la televisión.

-“Momento cuento”: Para mí, uno de los momentos favoritos del día es la hora del cuento antes de dormir o charlar un ratito antes de dormirse. Es un moemtno de confesiones, donde se expresan y te cuentan. Serán momentos inolvidables para los dos.

-Habla mucho con ellos: Los niños se sienten valorados cuando los escuchamos y ven que nos preocupamos por ellos. Si no estás, llama por teléfono, por lo menos una vez al día. Pregúntale por su día y cuéntale algo sobre el tuyo. 

-Reserva una cita para él: Abre tu agenda y busca un hueco. Puede ser una tarde entera, 2 horas o tan sólo 30 minutos. Lo que tú dispongas.

A los niños se les ilumina la cara cuando sus padres dejan a un lado sus responsabilidades para estar solo con ellos. Se sienten queridos y especiales. Si no tienes cantidad, dedícales calidad, presencia y conexión.

Apaga el móvil durante un rato y mírale, atiéndele, obsérvale.

REGÁLALES UN POCO DE TI.

Métete en una caja de cartón simbólica y ponle el lazo rojo más bonito y brillante que encuentres. Entrégaselo a tu hijo. Serán momentos inolvidables para él y para ti.

“Para estar mañana en el recuerdo de tus hijos, debes estar presente en sus vidas HOY”

Quiero compartir contigo una reflexión…

Hace tiempo, un amigo me dijo una frase que me hizo pensar y que hoy quiero compartir, ya que me sirvió de mucho:

El tiempo es un preciado tesoro que no vuelve”. Tú metes en un saco esas monedas que son horas, minutos, segundos… y se las entregas a quien tú quieres. Quien elige con quién compartirlas y con quién no, eres tú. Esas monedas no durarán toda la vida, cada vez irán quedando menos…

¿Y tú?

¿Estás invirtiendo bien tu tesoro?

¿En qué estás gastando esas monedas y con quién?

Si te apetece, te invito a que me dejes tu comentario aquí debajo. Me encantará leerte.

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