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Estamos viviendo una época donde los niños suelen encontrarse desorientados, y perdidos, y esto hace que su desarrollo psicológico y emocional no sea el adecuado. Hay muchos factores que provocan esta tendencia, como son:

  • Padre y madre trabajen fuera de casa, incluso cuando los niños aún son muy pequeños.
  • Los niños, incluso recién nacidos, pasan gran parte del día en compañía unos de otros, en entornos distintos. La mayor parte de su vida la pasan en contacto con otros niños no con los adultos que pueden influir positivamente en su vida.
  • Los abrazos y el amor incondicional, que recibimos de abuelos, tíos, primos… a veces es también un símbolo de la aceptación que necesitan los niños.
  • Las nuevas tecnologías ponen difícil el dialogo con nuestros hijos y nos alejan de ellos.

Cuando un niño tiene una falta de vínculo hacia sus padres/madres, se vincula hacia sus compañeros prefiriendo estar con ellos y ser como ellos. Sus amigos se convertirán en el centro de su vida, diciéndoles lo que está bien y lo que está mal, de lo que es importante e incluso de cómo definirse a sí mismos. Y el gran problema es que los amigos de nuestro hijo no son personas de las que deseemos que dependan ya que los niños no están habilitados para dar a nuestros hijos un sentido de su ser, para discriminar entre lo bueno y lo malo, distinguir entre el hecho y la fantasía, y dirigirlos hacia dónde ir y cómo llegar allí. Los niños o jóvenes están aprendiendo y no tienen la madurez ni la capacidad para ser un buen guía. Si ya nos cuesta a nosotros, imagínate si los dejamos en manos de otros…

Te recomiendo que te leas el Libro de Gordon Neufeld, Hold on to your Kids (El vínculo familiar) ya que habla de este trastorno que afecta a los de niños y adolescentes que ahora se encaminan hacia la adultez y que han perdido la orientación hacia los adultos que los cuidan. Suelen ser niños que nos frustran con su aparente certeza de que están perfectamente bien, por más que con toda claridad veamos que van por la dirección equivocada o carecen de dirección. En la superficie uno podría decir que los vínculos con los compañeros son positivos, ya que no parecen perdidos, pero en realidad lo están.

¿Cómo padre o madre, qué haces para compensarlo?

Si te apetece, te invito a que me dejes un comentario, aquí abajo…

¡Me encantaría saber tu opinión!

 

Coaching para padres y educadores
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